8 mar. 2011

Su esclava...

Soy una humilde esclava de su grandeza,
cuando Ud. por mandato me lo exiges,
arrodillada a tus pies me presento,
dejando su huella en mi piel.
Recorro con mi lengua
cada parte de su cuerpo que es mío,
como el mio lo es  totalmente suyo, mi Señor.
Para ser usado en su beneplácito,
azotado por su mano,
marcado por su firma, con el cinto, látigo,
o lo que Ud crea conveniente...
amarrada, atada, encadenada a sus pies
como perra de su dueño,
lameré sus pies o lo que Ud disponga, Mi Señor....

 

1 comentario:

  1. Ser consciente de la entrega y disfrutar de ella es el mejor regalo para la sumisa pero también para el Amo a la que se entrega...

    y creo que como tal debe valorarse y premiarse, igual que se corrigen los fallos.

    Un abrazo y gracias por sus preciosas palabras!

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