21 dic. 2010

" Canción de Grisóstomo "























Ya que quieres, cruel, que se publique,de lengua en lengua y de una en otra gente,del áspero rigor tuyo la fuerza,haré que el mesmo infierno comunique al triste pecho mío un son doliente,con que el uso común de mi voz tuerza.Y al par de mi deseo, que se esfuerza a decir mi dolor y tus hazañas,de la espantable voz irá el acento,y en él mezcladas, por mayor tormento,pedazos de las míseras entrañas.Escucha, pues, y presta atento oído,no al concertado son, sino al ruido que de lo hondo de mi amargo pecho,llevado de un forzoso desvarío,por gusto mío sale y tu despecho.
El rugir del león, del lobo fiero el temeroso aullido, el silbo horrendo de escamosa serpiente, el espantable baladro de algún monstruo, el agorero graznar de la corneja, y el estruendo del viento contrastado en mar instable;del ya vencido toro el implacable bramido, y de la viuda tortolilla el sentible arrullar; el triste canto del envidiado búho, con el llanto de toda la infernal negra cuadrilla,salgan con la doliente ánima fuera,mezclados en un son, de tal manera que se confundan los sentidos todos,pues la pena cruel que en mí se halla para con talla pide nuevos modos.
De tanta confusión no las arenas del padre Tajo oirán los tristes ecos,ni del famoso Betis las olivas:que allí se esparcirán mis duras penas en altos riscos y en profundos huecos,con muerta lengua y con palabras vivas;o ya en escuros valles, o en esquivas playas, desnudas de contrato humano,o a donde el sol jamás mostró su lumbre,o entre la venenosa muchedumbre de fieras que alimenta el libio llano;que, puesto que en los páramos desiertos los ecos roncos de mi mal, inciertos,suenen con tu rigor tan sin segundo,por privilegio de mis cortos hados,serán llevados por el ancho mundo.
Mata un desdén, a tierra la paciencia,o verdadera o falsa, una sospecha;matan los celos con rigor más fuerte;desconcierta la vida larga ausencia;contra un temor de olvido no aprovecha firme esperanza de dichosa suerte.En todo hay cierta, inevitable muerte;mas yo, ¡milagro nunca visto!, vivo celoso, ausente, desdeñado y cierto de las sospechas que me tienen muerto;y en el olvido en quien mi fuego avivo,y, entre tantos tormentos, nunca alcanza mi vista a ver en sombra a la esperanza,ni yo, desesperado, la procuro;antes, por estremarme en mi querella,estar sin ella eternamente juro.
¿Puédese, por ventura, en un instante esperar y temer, o es bien hacello,siendo las causas del temor más ciertas?¿Tengo, si el duro celo está delante,de cerrar estos ojos, si he de vello por mil heridas en el alma abiertas?¿Quién no abrirá de par en par las puertas a la desconfianza, cuando mira descubierto el desdén, y las sospechas,¡oh amarga conversión!, verdades hechas,y la limpia verdad vuelta en mentira?¡Oh, en el reino de amor fieros tiranoscelos, ponedme un hierro en estas manos!Dame, desdén, una torcida soga.Mas, ¡ay de mí!, que, con cruel vitoria,vuestra memoria el sufrimiento ahoga...


Un pequeño fracmento de "la Canción de Grisóstomo" del Quijote....




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