9 feb. 2015

NUESTRO REFUGIO

Desde pequeña me gustó la casa de mis abuelos, me encantaba cuando mis padres me decian cariño preparate que vamos a ver a los abuelos, me ponía más contenta que unas castañuelas, y si me alegraba ver a mis abuelos, le tenia un especial cariño a mi abuela, me tenía siempre preparado unas galletas recien horneada. Y sus historias y cuentos en lo que llamábamos nuestro refigio, y no era otra que el altillo de una casona de dos plantas, donde guardaban todas clases de cosas desde juguetes antiguos, cuadros, muebles, libros, ropas, y sobre todo un gran baúl antigüo donde mis abuelos guardaban como un tesoro su gran secreto, y que me tenía fascinada por su gran secretismo, fantaseaba con qué podían guardar allí mis abuelos y que no me hablaban nunca de lo que en él guardaban con tanto recelo. Y es entonces cuando mi fantasiosa cabecita se ponía a imaginar... Ya de adolescente seguia visitando a mis abuelos y como no, me seguía fascinando pasarme horas y horas en el altillo, ahora mi refugio secreto donde contar en mi diario y fantasear con las cosas que seguían guardando mis abuelos en él, solía escribir en mi diario historias como que si me raptaban unos piratas moriscos, que si un apuesto principe me pretendía, otras que si me enamoraba de un petenciero viquingo etc recordando los cuentos e historietas que me contaba mi abuela.... Hasta que un día guardandole la ropa a mi abiela en su cómoda encontré una estraña y antigua llave que no me sonaba y no sé de pronto de vino la imagen de aquel viejo baúl en el altillo, y sin dudarlo me guardé la llave en el bolsillo. Mi corazón palpitaba como queriendose salir de mi pecho mi cabecita loca imaginaba mil cosas a la vez, como una niña pequeña en el día de reyes, por fin me encontraba frente al baúl icada de rodillas y con la llave en la mano, con el corazón acelerado metí la llave en la cerradura, por fin iba a descubrir el gran secreto que guardaban mis abuelos, y más concretamente los anhelos de mi abuela, pues desde la muerte de mi abuelo hará ya 6 meses, mi abuela se encerraba en el altillo con sus recuerdos. La verdad esperaba encontrar viejas fotos y vestidos cosas así. Pero eureka mi cara se quedó con una mueca de asombro al igual que mi mente, bloqueada por lo que en ese baúl contenía. Cuerdas, látigos de todas clases y colores, esposas, unos especies de arneses que no imaginaba para que lo utilizaban mis abuelos, toda clases de consoladores y de varios tamaños, y que ropas tanto de cuero como de gasa negro, tacones, corpiños, y en un secreto cajón del baúl un diario y fotos en blanco y negro. Mi corazón creía que se me salía por la boca y una extraña excitación recorría mi cuerpo. Al visualizar dichas fotos, mis hormonas reaccionarán haciendome sentir como mi coñito se humedecía. Sin querer me encontré masturbandome con aquellas fotos de mis abuelos, sin reparar en el diario. Qué secretos guardaría allí mi abuela?....
Continuará. 

1 comentario:

  1. ¿Y qué secretos guardaría? esperaremos la continuación.

    Un beso, DonJuncal, hacía tiempo no le leía.

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